Sobre la moviola y la polémica arbitral

Gabriel Caballero | 17 de febrero de 2012

Villa árbitro

La moviola, inventada en 1924, fue la primera máquina para edición de películas en film, y permitía a los editores estudiar cada toma o ralentizar la imagen con el fin de determinar cuál sería el mejor punto de corte. Televisión Española decidió tomar este nombre para una nueva sección destinada a analizar las jugadas polémicas de los encuentros de fútbol, en la que se podrían ralentizar o parar las imágenes con el fin de procurar dilucidar si los árbitros habían acertado o no en sus decisiones. La Moviola vería la luz en la década de los setenta en el programa Más Lejos, que se emitía en la Segunda cadena, pero alcanzaría plena popularidad en Estudio Estadio, programa imprescindible si uno quería ver los goles de la jornada antes de la llegada de Internet.

La moviola suscitó una airada controversia entre el colectivo arbitral, que veía esta sección como algo negativo para el deporte, situaba al colegiado en protagonista de los errores, pretendía dejarlos en evidencia y en la que sólo se resaltaban los errores. La Moviola fue temporalmente cancelada en 1986 para alegría del colegio de árbitros, pero volvería para quedarse y expandirse. Fue sólo el principio de una larga tradición en la que analizar las jugadas polémicas de los partidos se convertiría en una arraigada costumbre hasta llegar a formar parte del análisis habitual de los partidos y convertirse en muchas ocasiones en protagonista. Y es que hoy en día no es extraño que, nada más concluir los partidos, lo primero a analizar sean esas controvertidas jugadas.

Se le llega a dar tanta importancia a la labor del arbitraje que prevalece en muchas ocasiones sobre la de técnico y jugadores, mucho más que la del portero, el central o el delantero. Aunque veamos un partido repleto de matices, con buenas actuaciones individuales e interesantes duelos tácticos, se tiende a reparar antes en ese fuera de juego que se pitó por milímetros, en ese penalti no pitado o en aquella tarjeta amarilla que debió ver el central de los locales y que habría significado su expulsión, como si se tratasen de argumentos principales y definitorios a la hora de analizar el resultado de un partido antes que todo lo demás.

Como si se tratase de algo externo al juego o de errores inexcusables, se juzga la actuación del árbitro con mano severa. Como si tuviesen la obligación de acertar para que el fútbol dependiese tan sólo de lo que hacen futbolistas y entrenadores. El balompié es un deporte en el que no existe el ojo de halcón, pero ése es otro debate, y los árbitros forman parte de esto pudiendo acertar o equivocarse.

El caso es que los colegiados están en el objetivo de todos hasta el punto de haber programas donde árbitros retirados analizan sus errores, ¿por qué no contratar también a Fernando Hierro o Miguel Ángel Nadal para analizar exhaustivamente los fallos de Sergio Ramos o Piqué? Incluso existe aquello de “la otra liga”, donde se hace una clasificación con los puntos que supuestamente tendrían los equipos con los presuntos aciertos de las jugadas polémicas, sin tener en cuenta que cada acción en un partido puede cambiar el devenir del mismo.

Un hecho incuestionable es que, en general, gusta hablar de los árbitros, hasta del fútbol internacional si cabe. En el magnífico encuentro que disputaron hace un par de semanas Chelsea y Manchester y que acabó con empate a tres tras una magnífica remontada de los Red Devils, lo primero a comentar era la actuación de Howard Webb, que no estuvo afortunado. Pero si no es así, las cadenas de televisión educan a la audiencia analizando las jugadas polémicas nada más terminar el encuentro, es lo que venden pero también lo que se compra: la pescadilla que se muerde la cola. Es un debate que se busca y se propone.

El otro día perdí la cuenta, desesperado, de las veces y diferentes tomas que se dieron de aquel fuera de juego de Alexis Sánchez en Pamplona, en las que se trataba de analizar si Sergi Roberto había tocado de cabeza el balón invalidando la posición del chileno. ¿Tan importante es esto y no las razones del buen partido de Osasuna o el mal día del Barcelona? Se estudió el cambio de trayectoria del balón y hasta su rotación con tal de aclarar algo que el asistente tuvo que hacer en una milésima de segundo. Y al final, no quedó del todo claro.

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