El Barça hace agua en el Reyno de Navarra

Bruno Sanxurxo | 11 de febrero de 2012


El CA Osasuna le ha dado un golpe a la Liga que puede ser mortal si el Real Madrid aprovecha la derrota del FC Barcelona en Pamplona para alzarse hasta los diez puntos de diferencia. El Reyno de Navarra es el peor sitio donde uno puede tener un día malo, porque acabas pagando cada error y siendo engullido por el ambientazo. La defensa blaugrana tuvo un día negro y Osasuna, un equipo con una don especial para la caza y captura, se cobró una pieza a la que le tenía muchas ganas.

Pep Guardiola dejó en el banquillo a Xavi, Iniesta y Cesc, con lo que, añadiendo la baja de Busquets, jugó sin su póker de ases del centrocampo. Ya sea por cuestiones técnicas, físicas o, directamente, porque puestos a elegir, ha priorizado otras competiciones sobre la Liga —Xavi y Cesc jugaron ante el Valencia, no lo hicieron hoy pero lo más probable es que sí lo hagan este martes contra el Bayer en Champions. A buen seguro que no será una cuestión maniquea sino un cómputo de todo.

Sin tiempo apenas para poder medir el trío formado por Mascherano, Thiago y Sergi Roberto, Osasuna aprovechó la primera flaqueza de la zaga blaugrana para clavarle la primera cuchillada: Raúl García se adelantó a Puyol y Lekic aprovechó la empanada de Piqué. Al contrario que otras veces, el gol hizo mella en el Barça, ahogado en su propio campo por la presión rojilla y su propia incapacidad para hilvanar el juego desde atrás. Independientemente del porcentaje de posesión, el equipo catalán jugó muy mal el balón, torpe como pocas veces se le ha visto, como si se hubiera puesto guantes de boxeo para hacer punto de cruz.

Mediado el segundo tiempo, los navarros volvieron a atizar a su presa. Una buena combinación para abrir a banda y un gran centro de Cejudo para un Lekic que fusiló a Valdés ante la impasibilidad de una defensa que hizo agua. (El fuera de juego que hubo es de los que se ven cuando te lo repiten a cámara lenta). Si el asunto en popa andaba mal, en proa no iba mucho mejor. Messi continúa inmerso en su visita al mundo de los mortales, aportando más errores que aciertos en la elaboración ofensiva y negado de cara a puerta; eso sí, es tan bueno que hasta jugando fatal aún suelta algunos destellos en forma de asistencias venenosas. La entrega de Alexis no fue muy fructífera ante la ausencia de socios y Pedro, directamente, tuvo un día oscuro. Y en la cabina de mando, más de lo mismo: Thiago y Roberto fueron arrollados por el temporal.

El equipo de José Luis Mendilíbar fue el dueño absoluto del mediocampo. Aunque su rival tuviera más tiempo el balón, el duelo posicional lo ganaron los rojillos totalmente. Puñal y Nekounam estuvieron perfectamente arropados, tanto por atrás, con una defensa bien adelantada, como por delante, con Raúl García marcando por delante y Nino y Cejudo cerrando los flancos. Osasuna dominó el centro y supo llevar sus ataque de afuera hacia dentro, lo que más le cuesta al Barça en defensa (además de correr hacia atrás).

A pesar de lo resbaladizas que estaban las bandas, en el descanso Guardiola apostó por introducir a sus dos jóvenes extremos como estrategia para darle la vuelta al marcador. Abriendo el campo con Cuenca y Tello, Alexis se fue a fajarse con los centrales y Messi quedó aún más liberado para retrasarse y apoyar a la medular en la construcción. El cambio de disposición y actitud surtió un efecto inmediato, pues el Barça recortó distancias con un tanto de Alexis tras rematar un servicio desde la banda de Cuenca.

Pero poco le duró la inercia a los blaugrana porque sólo cinco minutos después volvió a pagar muy caro una nueva cadena de errores en defensa. Valdés sacó mal un balón que Nino convirtió en un centro en el que Raúl García volvió a dejar a Piqué en evidencia adelantándose a él para marcar el tercer tanto de su equipo. El Barça acusó el golpe y titubeó durante algunos minutos. Hasta vimos a Piqué pretendiendo hacer un alexanco hasta que Guardiola prescindió de él, como ya había hecho con Puyol.

Justo tras agotar los cambios con la entrada de Cesc por Piqué, el Barça volvió a acercarse en el marcador gracias a un buen gol de Tello. Con veinte minutos por delante, el Barça se fue a arriba con todo. Siguió jugando a lo suyo pues si algo no negocia este equipo es el estilo, pero aún así acabó acelerándose y precipitándose ante la ansiedad que produce ver cómo se te escapa una Liga. Para la polémica quedará un gol anulado a Alexis por un pelo que, de todos modos, poco habría cambiado porque estaríamos hablando de rascar un empate, no de los tres puntos que mañana sí puede hacer el Madrid para darle un golpe prácticamente definitivo a la Liga 2011-2012.

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