El Barça sigue progresando y Messi vuelve por sus fueros

Bruno Sanxurxo | 20 de febrero de 2012


Ya sea porque le han visto las orejas al lobo tras cerciorarse de que Guardiola no está convencido de seguir o, simplemente, porque hacía mucho tiempo que no se divertían de verdad compitiendo, los jugadores del FC Barcelona cuajaron anoche el mejor partido de lo que va de 2012, logrando una manita contra un rival tan incómodo como el Valencia CF.

El equipo che fue una sombra de sí mismo. Con Banega ya de baja antes de su accidente y Tino Costa practicando perdidismo por el césped del Camp Nou, la medular del Valencia fue incapaz de frenar el juego blaugrana. Presionó con acierto en el primer tramo del partido, en el que incluso se adelantó con un gol de Piatti aprovechando otra empanada defensiva y una salida terrible de Valdés. Pero los blaugranas apenas se inmutaron esta vez: sabían que iban por el buen camino.

La nueva ausencia de Xavi se notó menos que nunca porque Iniesta y Cesc concursaron a un nivel sobresaliente. El de Fuentealbilla volvió a marcar las diferencias, destrozando líneas a partir de la conducción, el dribling y la combinación. Esta temporada ha caído en varias lesiones, pero cada vez que vuelve parece que nunca se hubiera ido. Pero el punto de inflexión en el juego del Barça estuvo en que por fin Cesc se marcó un partido completo como mediapunta. Como falso nueve o segundo delantero rinde a un nivel altísimo, pero como volante o mediapunta, con obligaciones posicionales y responsabilidad en las primeras fases de construcción, no acababa de encontrar su sitio. Hasta ayer, día en el que por fin logró mezclar con Busquets e Iniesta y, por si fuera poco, también se soltó para sembrar el pánico apareciendo en ataque rompiendo desde atrás. Casi marca uno de los goles del año.

Jonas fue incapaz de sujetar a Busquets, otra vez imperial desde un segundo plano, y Tino Costa estuvo fatal en la marca (y peor con la pelota las pocas veces que la tuvo), con lo que Albelda se encontró prácticamente solo en su labor de contención. Destrozado el mediocampo che, el Barça pudo imprimirle un ritmo alto al balón y, por lo tanto, no necesitó emplear el compás de Xavi. La defensa valencianista hizo aguas por doquier: Rami y Ruiz estuvieron nulos a la hora de sujetar a Messi y Ricardo Costa sufrió de lo lindo, primero con un Pedro que sigue trabajando a destajo para que la inspiración perdida le pille currando cuando vuelva. Y hasta Mathieu sufrió como nunca; sin Alba a su lado, dejó de ser una pesadilla para el Barça para padecer en sus propias carnes un mal sueño con Alexis Sánchez de protagonista.

Con Iniesta bailando fútbol, Alexis poniendo minas y Cesc abriendo túneles, apareció Lionel Messi de todas las maneras posibles para hacer un poker de goles. Supo esperar esa décima que sólo los superclase conocen en el primero, estuvo listo y pertinaz en el segundo, cazó un rechace en el tercero y se gustó en el cuarto con un amague para que Alves se venciera antes de hacerle una vaselina perfecta. Entre los dos primeros goles y los dos segundos, los blaugranas jugaron con fuego porque perdonaron una y otra vez ante un pletórico Diego Alves que las paró de todos los colores. Y tras crear decenas de ocasiones, el Barça pudo verse empatado de no ser porque Valdés le sacó en frío un gran chut a Feghouli.

Al final, el Camp Nou vivió una fiesta que redondeó Xavi con un quinto gol que cerró la manita. El público, que reaccionó con cierto runrún al gol inicial del Valencia, acabó coreando a sus jugadores, Tello incluido, y aprovechó para mandarle un mensaje a Pep Guardiola para que acabe por renovar de una vez en el día en que Messi cumplió 200 partidos en Liga (el más joven blaugrana en lograrlo), torneo en el que por primera vez marcó cuatro tantos para llegar a los 146 goles (sólo 14 de penalti) en su bicentenario.

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