Messi vuelve por sus fueros, el Barça vuela a su rebufo

Bruno Sanxurxo | 23 de enero de 2012


El FC Barcelona se presentó en La Rosaleda para enfrentarse al Málaga CF y varios de sus fantasmas. El bajón de tensión competitiva tras un partido grande, el (relativo) mal rendimiento lejos del Camp Nou y la ínfima producción goleadora de Messi como visitante liguero. Messi pasó por encima de los interrogantes con un nuevo hat-trick y el Barça voló a su rebufo.

Manuel Pellegrini planteó el encuentro como ya anticipó durante la semana: defenderían más atrás y más apretados que habitualmente pero sin renunciar a la pelota. El Ingeniero habló del “absurdo de tener más el balón que el Barça”. Lejos quedó semejante utopía: 70% de posesión para los blaugranas. Pep Guardiola, por su parte, resolvió el miedo a la falta de tensión introduciendo algunos cambios: Mascherano, Thiago y Adriano por Puyol, Xavi y Cesc (además de Valdés por Pinto), lo que provocó que, sumados a Pedro, ya disponible, el técnico de Santpedor se acompañara de hasta cuatro campeones del mundo en la banca.

Aunque el Barça llevó pronto el partido al terreno que más le convenía, las primeras oportunidades fueron para los locales. Hasta en tres ocasiones tuvo que aparecer Valdés para salvar a su equipo, demostrando unos reflejos felinos al detener dos disparos a bocajarro seguidos de Isco. Las apariciones del portero blaugrana, además de ser vitales para mantener la puerta a cero, suelen funcionar también de despertador para sus compañeros. Tras las ocasiones blanquiazules el Barça reaccionó tomando el control absoluto del juego, con Piqué sacando la pelota desde atrás con mucho acierto, Busquets aprovechando el espacio que le regalaron para, a falta de Xavi, aportar más de lo habitual en la construcción y los interiores trazando diagonales, con y sin balón.

En el ataque, Alexis se está revelando como un soldado completísimo. Tanto hace las labores de un zapador trabajando en punto para abrir terreno para la segunda línea, como se lanza hacia el objetivo del enemigo él solito, con sus rompedores desmarques verticales o, si lo necesita el equipo, se retira estratégicamente a la línea de cal. Siempre al servicio del equipo y pendiente de los biorritmos de Messi.

A la media hora Messi comenzó un ataque tocando con Iniesta, el manchego abrió a la llegada de Adriano y el brasileño le puso un centro templadito a Messi que el argentino aprovechó para disfrazarse de ariete clásico y clavar un cabezazo a contrapié de Caballero ante el que no pudo hacer nada el guardameta boquerón. Llegado el segundo tiempo Guardiola dio libertad a Messi para moverse por el centro (Alexis se fue a banda), pero antes de poder ver sus efectos, el Barça marcó el segundo gracias a que el chileno cazó un rechace franco que estampó en la red.

El tercer tanto sí fue consecuencia del cambio de posición de La Pulga. Su presión sobre el rival provocó una pérdida que él mismo se encargó de conducir hasta el área para, una vez dentro, beneficiarse de la diagonal de Alexis para encontrar el hueco justo y horadarlo con un remate preciso. El cuarto tanto, tercero en su cuenta particular, nació de su astucia para ganar un balón dividido, creció con una carrera en la que el Diez se muestra más rápido con la pelota en los pies que sus rivales sin él y muere dentro de la meta de Caballero, superado por un magnífico escorzo de tobillo del asesino de adejetivos (Perarnau dixit).

El gol del honor para el Málaga lo anotó Rondón, superando a Valdés con un gran disparo cruzado con muy poco ángulo tras un previo rechace del portero blaugrana. El venezolano sigue en sus trece de convencer a Pellegrini de que le dé la alternativa sobre Van Nistelrooy, que apenas apareció durante la hora que jugó. El 1-4 final deja al Málaga 10º, pero a sólo dos puntos de los puestos europeos. El Barça, por su parte, intentará hacer de este partido en La Rosaleda un punto de inflexión en su persecución del Madrid.

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